OR-GA-NI-ZA-CIÓN

Si transformar una empresa fuera firmar un cheque para un proveedor de tecnología, hace tiempo que la productividad se habría disparado, en España y en muchos países.

Pero no, lamentablemente no es tan fácil. Y mientras que todavía muchos se preguntan ¿Qué? en referencia a la transformación digital (con toda la razón en muchas industrias hasta ahora inmunes a la desintermediación) unos pocos empiezan a preguntarse ¿Cómo?

Y el Cómo es or-ga-ni-za-ción.

Tanto si hablamos de un grupo de diez personas como de cinco mil, las organizaciones están perfectamente diseñadas para entregar los resultados que entregan. Pero si quieres cambiar los resultados (por ejemplo porque tus clientas/es ya no te hacen caso) pues adivina qué tienes que cambiar.

Y no me refiero al juego de cajetines en un organigrama (o poner Post-its por las paredes en su versión actual), sino a la esencia que hay detrás del diseño propio de una organización.

Puede que la última vez que se sacudieron los organigramas fuera en los noventa al hilo de la globalización y los dobles reportes matriciales. Y quizás antes en los setenta cuando se inventaron los product managers.

Pero algo ha cambiado. Parece que la velocidad que imprime la tecnología genera más incertidumbre de la que los esquemas tradicionales pueden soportar. Y aunque no todo el mundo concede la velocidad, la incertidumbre no es algo nuevo en las organizaciones. En los setenta ya la NASA se atrevía a cuestionar esquemas rígidos con formas de operar que hoy hubiéramos llamado ¿Scrum?, para poder enfrentarse a los retos de lo desconocido e incierto. Muy parecido a lo que le pasa hoy a muchas industrias.

Sin título 2

Mientras tanto cada más más empleadas/os se aburren en sus empresas:

Porque sienten la disfunción entre lo que quieren hacer y lo que hacen, pero muy especialmente en cómo lo hacen.
Porque las órdenes ya no tienen tanto sentido si la persona que las emite tampoco está tan segura del resultado.
Porque el conocimiento ya no se reparte de arriba hacia abajo.
Porque es aburrido escribir correos electrónicos copiando a personas irrelevantes en la decision.
Porque es más fácil preguntar por Wassup que escribir un memorandum.
Porque las reuniones reducen la esperanza de vida.
Porque Slack mola más. Porque Jira evita comités.
Pero de la misma manera que las organizaciones deben cambiar para poder servir a nuevos hábitos, principios y valores…las/los líderes también. Es decir todos nosotros.

Liderar en la era digital, me resisto a hablar de líderes digitales, exige cambios. Para empezar se puede cambiar de prácticas de liderazgo. Abandonemos la teoría determinista de que nacemos con un tipo de liderazgo y que lo aplicamos allá donde vamos. La aceleración tecnológica, la globalización y la crisis financiera han marcado un cambio de hábitos entre nosotros irreversible.

¿Por qué íbamos a liderar a personas sustancialmente diferentes de la misma manera en que las hubiéramos liderado hace años? El liderazgo ha evolucionado de un esquema transaccional (dinero a cambio de resultados) a uno más transformacional donde transparencia, autonomía, ética o sociabilidad son esenciales. Podemos cambiar nuestra forma de liderar.

Por todo ello te invito a responder a estas tres preguntas que para mi representan la esencia del diseño organizacional si quieres transformar tu empresa, tu entorno laboral o a ti misma/o:

Cómo trabajar
Cómo organizarse
Cómo liderar
A esto lo llamo diseño organizacional y soy de los que cree que el diseño organizacional es la nueva ventaja competitiva de la era digital. Porque en función de cómo respondas a estas tres preguntas se podrá establecer un entorno de trabajo positivo y por lo tanto un activo.

En la era industrial el diseño organizacional no era determinante. Hoy, el cómo organices tu actividad ya seas diez personas ya seas cinco mil, sí lo es. El diseño de tu organización determinará tu felicidad, tu desarrollo profesional y el éxito de tu empresa. Y la tecnología es lo que está detrás de todo este cambio ya sea transformando nuestros hábitos ya sea proporcionando herramientas. Pero la tecnología como medio, no como fin.

Y para que disfrutes pensando en esta tremenda oportunidad para tu empresa y para ti misma /o, te propongo unas lecturas.

Para un rato entretenido y provechoso: How Google Works.
Para entender cómo trabajar en equipos: Teaming
Para los que odien a los del otro departamento: The Silo effect
Para los más fantasiosos y audaces: Holacracy
Para las mentes torturadas: Reinventing organizations

Para los que hayan sentido algo leyendo este post, aquí algo más de soporte académico y metodología: White Paper DMP.